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Mortalidad prematura potencialmente evitable en el contexto de los desastres y las emergencias de salud

Entre los años 2000 y 2020, se notificaron casi 14.000 desastres en todo el mundo, un aumento de 44% con respecto a las dos décadas anteriores. La Región de las Américas fue la tercera región más afectada por los desastres (después de África y Asia).

La pandemia de COVID-19 puso de manifiesto la magnitud del impacto que puede tener una emergencia sanitaria en el sector de la salud y en la salud de la población, y puso a prueba la capacidad de respuesta eficaz de los países en toda la Región. Las perturbaciones del suministro de servicios de salud debido a la pandemia no solo interrumpieron el tratamiento de las enfermedades; también redujeron el tamizaje y la detección temprana de las afecciones de salud en muchos países. La pandemia de COVID-19 se ha convertido en una de las principales causas de muerte en la Región y provocó una regresión de 20 años en el avance logrado en la reducción de muertes prematuras evitables, tanto a causa de afecciones prevenibles como tratables.

Los desastres y las emergencias de salud son determinantes directos de las muertes prematuras potencialmente evitables, puesto que, con una sólida capacidad de respuesta, deberían evitarse estos eventos y la devastación que causan. En la respuesta a las emergencias y los desastres debe considerarse un plan de acción orientado hacia la equidad y debe planificarse en un marco de cobertura universal, que incorpore los preparativos y las acciones de vigilancia de un modelo de atención primaria de salud.