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Panorama socioeconómico

Deliveries during the COVID-19 pandemic

La situación económica de los países de la Región de las Américas está resultando afectada por la contracción del crecimiento económico de la mayoría de los países de la Región, unas altas tasas de inflación, y el aumento de las tasas de desempleo, de pobreza y de inseguridad alimentaria (). Los factores que influirán en mayor medida en dichas tendencias son: 1) los precios elevados de las materias primas y 2) las disrupciones internacionales de las cadenas de distribución de insumos, lo que tendrá como consecuencia el incremento de su costo.

Crecimiento económico

La pandemia y las medidas de mitigación para contenerla han contribuido a la recesión económica mundial más importante desde mediados del siglo veinte, con disminuciones en el producto interno bruto (PIB) en la Región que superan las de otras regiones del mundo (). A nivel mundial, la subregión de América Latina y el Caribe fue la más afectada en términos socioeconómicos (), registrando un retroceso de −6,9% en el PIB en el 2020 (). Durante el 2021, la Región creció 6,5% como resultado de la recuperación económica mundial y de los progresos en la vacunación contra la COVID-19, con un retroceso de 2,7% pronosticado para el 2022 (figura 1) ().

Asimismo, los efectos del conflicto entre la Federación Rusa y Ucrania todavía no se conocen por completo (). Aun así, se prevé que la guerra amplificará las tendencias que ya se observaron a consecuencia de la pandemia (). A nivel subregional, América del Sur tendrá un crecimiento estimado de 2,6%, los países de Centroamérica y México tendrá un crecimiento de 2,5%, mientras que el Caribe presentará un crecimiento de 4,7%, sin incluir Guyana ().

Figura 1. Crecimiento económico de la Región de las Américas, 2021-2023, en porcentaje

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Nota: a Datos no disponibles para todos los años.
Fuentes: 1 Fondo Monetario Internacional. Actualización de Perspectivas de la economía mundial de julio de 2022: Un panorama sombrío y más incierto. Washington, DC: FMI; 2022. Disponible en: https://www.imf.org/es/Publications/WEO/Issues/2022/07/26/world-economic-outlook-update-july-2022.
2 Fondo Monetario Internacional. Perspectivas de la economía mundial: Manejar recuperaciones diferentes. Washington, DC: FMI; 2021. Disponible en: https://www.imf.org/es/Publications/WEO/Issues/2021/03/23/world-economic-outlook-april-2021.
3 Comisión Económica para América Latina y el Caribe. Estudio Económico de América Latina y el Caribe, 2022 (LC/PUB.2022/9-P). Santiago: CEPAL; 2022. Disponible en: https://hdl.handle.net/11362/48077.
4 Comisión Económica para América Latina y el Caribe. CEPALSTAT. Principales cifras de América Latina y El Caribe. Santiago: CEPAL; 2022. Disponible en: https://statistics.cepal.org/portal/cepalstat/index.html?lang=es.

Inflación

A partir del segundo semestre del 2021, la subregión de América Latina y el Caribe alcanzó tasas de inflación de 6,6%, un nivel inédito desde octubre del 2008 (), excepto en los casos de Argentina, el Estado Plurinacional de Bolivia, Haití, Suriname y la República Bolivariana de Venezuela, países todos ellos con una inflación sostenida ya antes de la pandemia. Para abril del 2022, la inflación se había situado en 8,1% y, en el momento de redactarse esta publicación, se espera que continúe elevada durante el resto del año (). En la medida en que los países más desarrollados continúen incrementando las tasas de interés y que las condiciones económicas sean más complejas a nivel mundial, las vulnerabilidades y los riesgos financieros irán en aumento (), sobre todo para las economías de América Latina y el Caribe (,).

Por otro lado, mientras se sigan sintiendo los efectos del conflicto entre la Federación Rusa y Ucrania, es posible que los precios de los alimentos y la energía sigan incrementándose. Una inflación elevada contribuirá a una mayor incertidumbre financiera y desplazará a un segundo plano las inversiones en programas sociales y de salud, por lo que se puede suponer que la principal prioridad de los países será contener la inflación (). Al mismo tiempo, las medidas de contención de la inflación a través de la política monetaria y fiscal podrían provocar el descontento social. Por tanto, estas medidas deberán considerar un apoyo adicional que permita proteger a los grupos de población en situación de vulnerabilidad.

Desempleo

A pesar de que las tasas de desempleo llegaron en promedio a 11,5% en América Latina y el Caribe durante el año 2020, materializándose como uno de los efectos colaterales de la pandemia, para finales del 2021 esta tasas habían descendido a 8,0% gracias a la recuperación económica (). No obstante, la tasa de desempleo en la subregión no llegó a los niveles del año 2019, de 7,8% (). Por desgracia, los pronósticos de la CEPAL anticipan que la creación de empleos disminuirá durante el año 2022 debido al menor crecimiento económico. De acuerdo con la CEPAL, la combinación de una mayor participación laboral y una lenta creación de empleo podrían contribuir a mayores tasas de desempleo.

Pobreza

Antes de la pandemia, la Región de las Américas enfrentaba retrocesos en materia de pobreza, pobreza extrema y distribución de los ingresos. Asimismo, la pandemia exacerbó las inequidades existentes en la Región, de forma que la brecha se amplió. En América Latina y el Caribe la pobreza mostró una tendencia al alza desde el 2014 (de 27,8% a 33,7% en el 2022) (figura 2), lo que representa 22 millones de personas más viviendo por debajo de la línea de pobreza, de las que 8 millones (36%) están en situación de pobreza extrema. La pandemia de COVID-19 contribuyó a que esta tendencia se hiciera más pronunciada en el 2020.

Durante el 2021, gracias a la recuperación económica de la Región, se observó una reducción de la tasa de pobreza a medida que aumentaron las coberturas de vacunación contra la COVID-19. No obstante, con el aumento de la inflación, se prevé un incremento en la tasa de pobreza en el 2022. Adicionalmente, para América Latina y el Caribe, la pobreza extrema ha mantenido su tendencia al alza desde el 2014 (7,8%) (), duplicándose en tan solo 8 años (14,9%), a pesar de las iniciativas fiscales desplegadas en la subregión. En este contexto, si el costo de los alimentos continúa aumentando, el impacto será notorio no solo entre las personas que viven en situación de pobreza, sino también entre las familias de ingresos medios. En cuanto a la desigualdad social, la tasa de variación del coeficiente de Gini aumentó un promedio de 0,7% el mismo año ().

Figura 2. Tendencia de las tasas de pobreza y de pobreza extrema en América Latina y el Caribe, 2014-2022, en porcentaje

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Fuente: Organización Panamericana de la Salud 2022. Elaborada a partir de datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe. Repercusiones en América Latina y el Caribe de la guerra en Ucrania: ¿cómo enfrentar esta nueva crisis? Santiago: CEPAL; 2022. Disponible en: https://repositorio.cepal.org/handle/11362/47912.

Por otra parte, el cierre de las escuelas implicó interrumpir los programas de alimentación escolar. Esto incrementó la inseguridad alimentaria, un hecho que puede provocar efectos nocivos de largo plazo en la salud, la productividad, el desarrollo, el funcionamiento conductual y el aprendizaje de la población infantil y adolescente de la Región. Las escuelas desempeñan un papel que va más allá de la docencia. Protegen los derechos de los menores y los ayudan a mejorar su estado socioemocional, afectado por el confinamiento en el hogar.

Inseguridad alimentaria

Ya antes de la pandemia, las tasas de prevalencia de la subalimentación en la Región de las Américas iban en aumento, con un crecimiento de 5,4% en el 2014 a 7,1% en el 2019 y 9,1% en el 2020, un nivel no visto desde el 2005 (). El Caribe ha sido la subregión más afectada, puesto que la subalimentación alcanzó a 16,1% de la población en el 2020. Se estima que en el 2020 hubo 14 millones más de personas con hambre de las que se estimaron para el 2019 (). Esta cifra se sumará a los 86,4 millones que ya estaban en situación de inseguridad alimentaria. Uno de los factores que contribuyeron al aumento del hambre fue el alza de los precios de los alimentos iniciada desde principios del 2020 (), que crecieron de forma acelerada y sobrepasaron la inflación (cuadro 1). El aumento inflacionario de los alimentos es un factor que contribuye de forma importante al incremento de la pobreza. Se estima que la inflación para los estratos socioeconómicos más desfavorecidos es entre 10%-40% mayor que la estimada para otros estratos.

Cuadro 1. Tasas de inflación anual de alimentos y bebidas e inflación, países seleccionados de América Latina, 2021-2022
Inflación de alimentos y bebidas Inflación total
País Promedio del 2021 Febrero del 2022 Marzo del 2022 Promedio del 2021 Febrero del 2022 Marzo del 2022
Brasil 12,4 9,1 11,6 8,2 10,5 11,3
Chile 4,7 8,2 12,0 4,5 7,8 9,4
Colombia 9,0 21,6 23,5 3,5 8,0 8,5
Costa Rica 2,4 7,3 9,5 1,7 4,9 5,8
Ecuador –0,8 2,7 2,2 0,1 2,7 2,6
El Salvador 2,3 9,5 9,8 3,5 6,7 6,7
Guatemala 4,9 3,2 4,9 4,3 3,0 4,2
México 6,8 11,7 12,1 5,7 7,3 7,5
Paraguay 8,2 14,5 16,2 4,8 9,3 10,1
Perú 4,7 7,9 9,1 4,0 6,1 6,8
Uruguay 7,8 9,7 11,2 7,8 8,8 9,4

Fuente: OPS/OMS 2022. Elaborada a partir de datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe. Repercusiones en América Latina y el Caribe de la guerra en Ucrania: ¿cómo enfrentar esta nueva crisis? Santiago: CEPAL; 2022. Disponible en: https://repositorio.cepal.org/handle/11362/47912.

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