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PERFIL DE PAÍS

Panamá

Los perfiles de país de la plataforma Salud en las Américas+ se han elaborado a partir de los indicadores interagenciales disponibles hasta las fechas indicadas. Las fuentes pueden consultarse en este cuadro. En algunos casos, debido al proceso de verificación, los valores de los indicadores pueden diferir de aquellos más recientes disponibles en el país.

Determinantes sociales y ambientales de la Salud

En el 2000, la población total de Panamá era de 3 001 732 habitantes, y en el 2021 había ascendido a 4 351 267, lo que representa un incremento de 45%%. En cuanto al perfil demográfico del país, en el 2021 la población de mayores de 65 años representaba 8.6% del total, lo que implica un aumento de 3,5 puntos porcentuales respecto del 2000. Asimismo, en el 2021 se alcanzó una razón de 99,9 mujeres por cada 100 hombres y de 32,4 personas mayores (de 65 años o más) por cada 100 menores de 15 años, como se observa en la distribución por grupo etario y sexo de las pirámides poblacionales del país (figura 1). Si se considera la población de 15 a 64 años como potencialmente activa, es decir, susceptible de participar en actividades laborales, esta representó 65% de la población total de Panamá en el 2021, lo que equivale a 2 829 475 personas. Si a estos datos se agregan los relativos a la población potencialmente pasiva (1 149 092 menores de 15 años y 372 701 mayores de 65 años), se obtiene una relación de dependencia de 53,8% habitantes potencialmente pasivos por cada 100 habitantes potencialmente activos. Esta relación era de 59,8% en el 2000.

En lo que atañe a la esperanza de vida al nacer, para el 2021 fue de 78,8 años —cifra superior al promedio de la Región de las Américas—, lo que representa un aumento de 4,9 años respecto de lo informado en el 2000.

Figura 1. Pirámides de población de Panamá, años 2000 y 2021

Entre el 2000 y el 2019, el promedio de años de escolarización en Panamá aumentó 33,8%, de modo que, de media, llegó a 10,5 años en el último año para el cual se dispone de información. Por su parte, la tasa de desempleo en el 2019 fue de 12,1% para el total de la población. Si se desglosa por sexo, ascendió a 15,8% para las mujeres y 9,5% para los hombres. La tasa de alfabetización fue de 94,4% en el 2000. En los hombres, este indicador fue 94,9%; y en las mujeres, a 94,0%. Otro aspecto que cabe destacar es que el porcentaje de la población por debajo de la línea de pobreza fue de 21,5% en el 2019, de acuerdo con la línea nacional, lo que representa una disminución respecto del 2000, cuando se encontraba en 37,9%. Por lo que se refiere a la pobreza definida como porcentaje de la población con un ingreso menor a US$ 1,90 por día, en el 2019 1,2% de la población se encontraba en esta situación, una cifra inferior al promedio regional de 3%.

Durante el período 2000-2019, el país aumentó su puntuación en el índice de desarrollo humano, el cual presentó un aumento de 12 % (de una puntuación de 0,721 a una de 0,805), mientras que en el mismo período el índice incrementó 13,5% a nivel internacional y 9,4% en América Latina (figura 2).

Figura 2. Índice de desarrollo humano en la Región de las Américas, 2021

En el 2018, el gasto público en salud representó 5,0% del producto interno bruto (PIB) (figura 3) y 22,7% del gasto público total, mientras que el gasto de bolsillo en salud implicó 27,6% del gasto total en salud.

Figura 3. Gasto público en salud como porcentaje del producto interno bruto en la Región de las Américas, 2019

Cobertura digital

En el 2019, el porcentaje de panameños con conexión a Internet ascendía a 63,6%, cifra que representa un incremento considerable respecto del 2000, año en que el indicador arrojaba un valor de 6,6%.

La situación de salud

Salud maternoinfantil

Entre el 2000 y el 2019, la mortalidad infantil en Panamá se redujo de 16,7 a 14,8 por 1000 nacidos vivos, lo cual implica una disminución de 11,4% (figura 4). Por su parte, el porcentaje de nacimientos con peso bajo (menos de 2500 g) se incrementó de 8,2% a 8,9% entre el 2000 y el 2019.

En cuanto a la estrategia de inmunización, en el 2020 la cobertura de vacunación contra el sarampión fue de 80%, lo que representa una reducción con respecto a la cobertura del 2000 (97%).

La razón de mortalidad materna para el 2017 se estimó en 52 por 100 000 nacidos vivos, lo que supone una reducción de 42,9% respecto del valor estimado para el 2000 (figura 5). En relación con la fecundidad, se calcula que, en el 2022, las mujeres tenían en promedio 2,3 hijos a lo largo de su vida reproductiva. En el caso específico de la fecundidad adolescente, se observa una reducción de 26,6%, si se compara la tasa de 92,3 nacidos vivos por cada 1000 mujeres de 15 a 19 años en el 2000 con la cifra de 68,5 en el 2022. En cuanto al control prenatal, entre el 2010 y el 2013 se observa una disminución en el porcentaje de personas gestantes que acudieron a cuatro consultas o más de atención prenatal durante el embarazo, ya que este pasó de 94,1% a 87,9%. Por otra parte, 95% de los partos fueron atendidos por personal capacitado en el 2019.

Figura 4. Tasa de mortalidad infantil por 1000 nacidos vivos en Panamá, 1995-2020
Figura 5. Razón de mortalidad materna por 100 000 nacidos vivos en Panamá, 2000-2017

Enfermedades transmisibles

En el 2020 se registraron 26 nuevos casos de tuberculosis por 100 000 habitantes en Panamá. Al mismo tiempo, la tasa de mortalidad por tuberculosis (ajustada por edad y por 100 000 habitantes) para la población total fue de 5,2 ese mismo año (3,3 en mujeres y 7,2 en hombres).

Por otra parte, se estimó que para el 2019 la tasa de nuevos diagnósticos de la infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) ascendió a 34,4 por 100 000 habitantes. La tasa de mortalidad ajustada por edad por esta causa fue de 15,4 por cada 100 000 habitantes en el 2019. Debe destacarse que durante el período 2000-2019 este indicador aumentó 22,5%.

No se registraron casos de rabia humana en el país en el 2020.

Enfermedades no transmisibles y factores de riesgo

En Panamá, la prevalencia del consumo de tabaco entre las personas de 15 años o más para el 2019 fue de 5,4%. En relación con el sobrepeso y la obesidad en el mismo grupo etario, la prevalencia ascendió a 58,8% para el 2016.

En cuanto a la hipertensión arterial, en el 2015 se informó una prevalencia de 19,9% de personas de 18 años o más con presión sanguínea elevada, lo que representa un descenso de 2,9 puntos porcentuales en comparación con el 2000 (22,8%). Por otra parte, la prevalencia de diabetes mellitus, que en el 2000 se hallaba en 7,3%, se incrementó a 9,3% en el 2014.

Mortalidad

En el 2019, la tasa ajustada de mortalidad prematura potencialmente evitable en Panamá fue de 195,7 muertes por 100 000 habitantes, lo que equivale a una disminución de 16% en comparación con la tasa de 232,9 registrada en el 2000. En este sentido, el país presentó en el 2019 una tasa 13,7% inferior a la notificada para la Región de las Américas. De las muertes prematuras potencialmente evitables, la tasa por causas prevenibles en el 2019 fue de 108,4 por 100 000 habitantes, cifra 20,9% menor que la regional, en tanto que la relativa a las causas tratables ascendió a 87,3 por 100 000 habitantes, frente a un promedio regional de 89,6.

En cuanto a la tasa de mortalidad general ajustada por edad, en el 2019 fue de 4,4 por 1000 habitantes, lo cual implica un descenso de 13,6% con respecto al 2000 (5 muertes por cada 1000 habitantes).

Al categorizar las muertes en tres grupos principales, se observa que en el 2019 la tasa de mortalidad ajustada por edad por enfermedades transmisibles fue de 59,7 por 100 000 habitantes (71,9 por 100 000 en hombres y 48,3 por 100 000 en mujeres), mientras que la tasa de mortalidad ajustada por edad a causa de enfermedades no transmisibles ascendió a 334,7 por 100 000 habitantes (394 por 100 000 en hombres y 282,2 por 100 000 en mujeres). Por su parte, la tasa de mortalidad ajustada por edad por causas externas fue de 41,9 por 100 000 habitantes (72,3 por 100 000 en hombres y 11,9 por 100 000 en mujeres), en cuyo caso destacan los accidentes de transporte terrestre (14 por 100 000 habitantes), los homicidios (17,5 por 100 000 habitantes) y los suicidios (2,9 por 100 000 habitantes). En el 2000, la distribución porcentual de las causas fue de 69,2% para las enfermedades no transmisibles, 18,8% para las transmisibles y 12,0% para las causas externas, en tanto que para el 2019 los porcentajes fueron de 77,9%, 13,4%, y 8,8%, respectivamente (figura 6).

Figura 6. Mortalidad proporcional en Panamá, 2000 y 2019

Mortalidad por Cáncer

Al observar la mortalidad por cáncer según el sitio tumoral, puede advertirse que durante el 2019 la población masculina presentó una tasa ajustada de mortalidad por cáncer de próstata de 18,1 por 100 000; de pulmón, de 9,0 por 100 000, y de colon y recto, de 9,2 por 100 000. En el caso de las mujeres, los valores fueron de 12,1 por 100 000 para cáncer de mama; de 5,2 por 100 000 para cáncer de pulmón, y de 6,8 por 100 000 para cáncer de colon y recto.

La situación de salud y la pandemia de COVID-19

Durante el 2020, en Panamá hubo un total de 242 744 casos de COVID-19, lo que representa 55 785 por millón de habitantes. En el 2021 los casos identificados ascendieron a 250 963, lo que equivale a 57 674 por millón de habitantes. Para el año de 2022 se reportaron 486 194 casos. En la Región de las Américas, Panamá se ubicó en la posición 5 en cuanto a cantidad de muertes por COVID-19 en el 2020, con una tasa de 914 defunciones por millón de habitantes, em el 2021 pasó a la posición 32 con una tasa de 793 muertes por millón de habitantes, presentando una tasa de 242 muertes por millón de habitantes en el 2022. Para todos los años se obtuve una cifra acumulada de 1 950 muertes por millón de habitantes (figura 7).

Según las estimaciones de la Organización Mundial de la Salud, el total de muertes en exceso en el 2020 ascendió a 2 997 casos, es decir, 69,8 por 100 000 habitantes. Para el 2021 se estimaron 4 645 muertes más de las esperadas, que representan un exceso de mortalidad de 106,8 por 100 000 habitantes.

Al 31 de diciembre del 2021, se había aplicado al menos una dosis de la vacuna contra la COVID-19 a 80,1% de los habitantes del país. Al 20 de abril del 2022 (fecha de los últimos datos disponibles), 71% de la población contaba con el esquema de vacunación completo. La campaña de vacunación comenzó el 20 de enero del 2021 y hasta el momento se han utilizado dos tipos de vacunas contra la COVID-19.

Figura 7. Muertes por COVID-19 acumuladas al 31 de diciembre del 2021 en la Región de las Américas

Perspectivas

Medidas para el logro de la cobertura universal de salud

Para alcanzar la cobertura universal de salud, se proponen las siguientes acciones:

  • Aplicar un modelo de atención unificado dentro del sistema público de salud, que permita cubrir las necesidades de la demanda y la gestión de la prestación de servicios de salud, con base en las Redes Integradas de Servicios de Salud (RISS), y que esté orientado a que la población pueda ejercer el derecho a un mayor nivel de salud en el territorio de responsabilidad.
  • Desarrollar intervenciones costo-efectivas para combatir el impacto negativo de los determinantes sociales en la salud, y atender principalmente las necesidades y los riesgos de las poblaciones vulnerables tomando en cuenta las diferencias vinculadas a la edad, el género y la cultura en todo el curso de la vida.
  • Gestionar el sistema de información para que cumpla con los criterios de oportunidad, calidad y accesibilidad, y para que sea implementado con base en la gestión integral de la salud, de manera que se pueda optimizar el proceso de toma de decisiones.
  • Mantener, en las instalaciones de salud, un monitoreo del control de inventarios que garantice el suministro oportuno y continuo de los insumos requeridos para garantizar el cumplimiento de los programas de atención y las guías clínicas, destinados a la atención de las morbilidades más prevalentes en los servicios de salud.

Desafíos relacionados con la salud de la población

Los principales desafíos en materia de salud en Panamá abarcan la implementación del enfoque de la estrategia de atención primaria en todos los niveles de atención; el fortalecimiento de la rectoría del Ministerio de Salud (Minsa), y la coordinación efectiva y sostenible entre el Minsa y la Caja de Seguro Social (CSS). Estos esfuerzos están dirigidos a fortalecer el sistema público y ofrecer a la población servicios de salud equitativos, oportunos, de calidad, con calidez y seguridad, que sean de comprobada efectividad y tengan gran aceptación social, así como la garantía de su sostenibilidad financiera.

La respuesta planteada por el gobierno consiste en alcanzar la unificación de los servicios de salud en el país a través de la implementación de las RISS para que las instalaciones, los recursos humanos y los insumos de salud se puedan utilizar de forma efectiva y eficiente, con miras a asegurar la atención de toda la población.

A partir del Decreto Ejecutivo n.º 290, del 9 de julio del 2019, se estableció el proceso de coordinación efectiva y sostenible de los servicios integrales de salud entre el Minsa y la CSS con el propósito de implementar y reglamentar todo lo que sea preciso para la puesta en marcha de dicha coordinación en el marco de una política nacional, con el acompañamiento de la Concertación Nacional para el Desarrollo, la Comisión de Alto Nivel y otros actores clave del ámbito de la salud.

Por último, se ha propuesto dirigir los recursos necesarios para que el Minsa pueda cumplir con el ejercicio pleno de la función de rectoría en salud.

Respuesta a la pandemia de la COVID-19

En la actualidad, Panamá continúa trabajando para fortalecer la capacidad del primer nivel de atención. En ese sentido, las acciones se han intensificado para avanzar en el abordaje integral de la pandemia de COVID-19, con una ampliación de las capacidades para resolver la demanda generada por la pandemia. Sin dejar esto de lado, y con miras al 2025, es necesario seguir realizando esfuerzos en la atención integral de otros problemas de salud del primer nivel de atención. Con esta finalidad, se ha impulsado la conformación de los equipos de respuesta rápida para el control y la trazabilidad comunitaria de la COVID-19. Además, se dirigieron recursos financieros para cubrir diversas necesidades y se reforzó la base del primer nivel de atención. Por último, se han realizado avances para modificar el modelo de atención, a fin de priorizar la promoción, la prevención y la calidad de los servicios, y disminuir las barreras de acceso.

Medidas para incidir en las desigualdades en la salud

Para abordar las desigualdades en este campo, se han priorizado las siguientes políticas del Plan Nacional de Promoción de la Salud 2016-2025:

  • Política 3: lograr el acceso universal a la salud y la cobertura universal de salud con equidad, eficiencia y calidad.
  • Política 4: garantizar la promoción de la salud mediante la educación, el mercadeo social y la participación social, incorporando los derechos humanos, el enfoque de género y la interculturalidad.

Asimismo, Panamá cuenta con mecanismos y normas, como la ley n.º 17, que protege la medicina tradicional indígena, la propuesta de modelo de atención intercultural y el proyecto de afiliación de trabajadoras domésticas a la seguridad social, entre otros aspectos.

Por último, el país está desarrollando un proceso de trabajo para transversalizar el enfoque intercultural en la atención de la salud, con una orientación particular hacia la población indígena y afrodescendiente.

Estrategia nacional para abordar las desigualdades en salud

La hoja de ruta de Panamá para aplicar la estrategia destinada al acceso universal a la salud y la cobertura universal de salud establece el camino que se debe seguir para la construcción colectiva y participativa de políticas inclusivas, y de mecanismos de rendición de cuentas; la implementación de acciones dirigidas a fortalecer la gobernanza y la rectoría del sector de la salud, y la definición de las metas y los objetivos nacionales que deben contemplarse, así como de los planes de acción para avanzar hacia el acceso y la cobertura universal de salud. Dicha hoja de ruta se compone de cuatro líneas estratégicas, a saber:

  1. Ampliar el acceso equitativo a servicios de salud integrales para las personas y en las comunidades.
  2. Fortalecer la rectoría y la gobernanza del sector de la salud.
  3. Aumentar y mejorar el financiamiento dirigido a la salud con equidad y eficiencia, y avanzar hacia la eliminación del pago directo, que constituye una barrera para el acceso al momento de la prestación de servicios.
  4. Reforzar la coordinación intersectorial para abordar los determinantes sociales de la salud.

Las fuentes de los indicadores interagenciales usados en este perfil se pueden encontrar en este cuadro

Para obtener los datos más recientes sobre indicadores de salud para la Región de las Américas, asegúrese de visitar el portal de Indicadores Básicos de la OPS.