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PERFIL DE PAÍS

República Dominicana

Los perfiles de país de la plataforma Salud en las Américas+ se han elaborado a partir de los indicadores interagenciales disponibles hasta las fechas indicadas. Las fuentes pueden consultarse en este cuadro. En algunos casos, debido al proceso de verificación, los valores de los indicadores pueden diferir de aquellos más recientes disponibles en el país.

Determinantes sociales y ambientales de la Salud

En el 2000, la población total de República Dominicana era de 8 540 792 habitantes, y en el 2021 había ascendido a 11 117 874, lo que representa un incremento de 30,2%. En cuanto al perfil demográfico del país, en el 2021 la población de mayores de 65 años representaba 7,2% del total, lo que implica un aumento de 2,4 puntos porcentuales respecto del 2000. Asimismo, en el 2021 se alcanzó una razón de 99,2 mujeres por cada 100 hombres y de 26,2 personas mayores (de 65 años o más) por cada 100 menores de 15 años, como se observa en la distribución por grupo etario y sexo de las pirámides poblacionales del país (figura 1). Si se considera la población de 15 a 64 años como potencialmente activa, es decir, susceptible de participar en actividades laborales, esta representó 65,5% de la población total del país en el 2021, lo que equivale a 7 279 123 personas. Si a estos datos se agregan los relativos a la población potencialmente pasiva (3 041 808 menores de 15 años y 796 943 mayores de 65 años), se obtiene una relación de dependencia de 57,7 habitantes potencialmente pasivos por cada 100 habitantes potencialmente activos. Esta relación era de 66,1 en el 2000.

En lo que atañe a la esperanza de vida al nacer, para el 2021 fue de 74,4 años —cifra inferior al promedio de la Región de las Américas—, lo que representa un aumento de 7,2 años respecto de lo informado en el 2000.

Figura 1. Pirámides de población de República Dominicana, años 2000 y 2021

Entre el 2007 y el 2016, el promedio de años de escolarización en República Dominicana aumentó 26,1%, de modo que, de media, llegó a 9,0 años en el último año para el cual se dispone de información. Por su parte, la tasa de desempleo en el 2021 fue de 8,5% para el total de la población. Si se desglosa por sexo, ascendió a 12,6% para las mujeres y 5,8% para los hombres. La tasa de alfabetización fue de 96,5% en el 2021. En los hombres, este indicador ascendió a 96,5%; y en las mujeres, a 96,6%. Otro aspecto que cabe destacar es que el porcentaje de la población por debajo de la línea de pobreza fue de 21% en el 2019, de acuerdo con la línea nacional, lo que representa una disminución respecto del 2017, cuando se encontraba en 25,6%. Por lo que se refiere a la pobreza definida como porcentaje de la población con un ingreso menor a US$ 1,90 por día, en el 2020 0,8% de la población se encontraba en esta situación, una cifra inferior al promedio regional de 3%.

Durante el período 2000-2021, el país aumentó su puntuación en el índice de desarrollo humano, el cual presentó un aumento de 18,7% (de una puntuación de 0,646 a una de 0,767), mientras que en el mismo período el índice incrementó 15% a nivel internacional y 11% en América Latina (figura 2).

Figura 2. Índice de desarrollo humano en la Región de las Américas, 2021

En el 2019, el gasto público en salud representó 2,7% del producto interno bruto (PIB) (figura 3) y 16,3% del gasto público total, mientras que el gasto de bolsillo en salud implicó 42,9% del gasto total en salud.

Figura 3. Gasto público en salud como porcentaje del producto interno bruto en la Región de las Américas, 2018

Cobertura digital

En el 2020, el porcentaje de población con conexión a Internet ascendía a 76,9%, cifra que representa un incremento considerable respecto del 2000, año en que el indicador arrojaba un valor de 3,7%.

La situación de salud

Salud maternoinfantil

Entre el 2000 y el 2019, la mortalidad infantil en República Dominicana se redujo de 39,1 a 21,5 por 1000 nacidos vivos, lo cual implica una disminución de 45% (figura 4). Por su parte, el porcentaje de nacimientos con peso bajo (menos de 2500 g) se redujo de 10,9% a 7,3% entre el 2007 y el 2019, mientras que la adherencia a la lactancia materna exclusiva en la población infantil de hasta 6 meses representó un 11,0% en el 2000 y un 4,6% en el 2014 (último dato disponible).

En cuanto a la estrategia de inmunización, en el 2021 la cobertura de vacunación contra el sarampión fue de 88%, un porcentaje idéntico al observado en el año 2000.

La razón de mortalidad materna para el 2017 se estimó en 95 por 100 000 nacidos vivos, lo que supone un incremento de 18,8% respecto del valor estimado para el 2000 (figura 5). En relación con la fecundidad, se calcula que, en el 2022, las mujeres tenían en promedio 2,2 hijos a lo largo de su vida reproductiva. En el caso específico de la fecundidad adolescente, se observa una reducción de 43,7%, si se compara la tasa de 112,2 nacidos vivos por cada 1000 mujeres de 15 a 19 años en el 2000 con la cifra de 63,2 en el 2022. En cuanto al control prenatal, entre el 2002 y el 2014 se observa una disminución en el porcentaje de personas gestantes que acudieron a cuatro consultas o más de atención prenatal durante el embarazo, ya que este pasó de 93,5% a 92,9%. Por otra parte, 99,7% de los partos fueron atendidos por personal capacitado en el 2018.

Figura 4. Tasa de mortalidad infantil por 1000 nacidos vivos, 1995-2019
Figura 5. Razón de mortalidad materna por 100 000 nacidos vivos, 2000-2017

Enfermedades transmisibles

En el 2020 se registraron 24 nuevos casos de tuberculosis por 100 000 habitantes en República Dominicana. Al mismo tiempo, la tasa de mortalidad por tuberculosis (ajustada por edad y por 100 000 habitantes) para la población total fue de 2,3 en el 2019 (1,1 en mujeres y 3,6 en hombres).

Por otra parte, se estimó que para el 2020 la tasa de nuevos diagnósticos de la infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) ascendió a 45,6 por 100 000 habitantes. La tasa de mortalidad ajustada por edad por esta causa fue de 18,9 por cada 100 000 habitantes en el 2019. Debe destacarse que durante el período 2000-2019 este indicador descendió 75,6%.

En el 2020 se registró un caso de rabia humana en el país.

Enfermedades no transmisibles y factores de riesgo

En República Dominicana, la prevalencia del consumo de tabaco entre las personas de 15 años o más para el 2019 fue de 9,4%. En relación con el sobrepeso y la obesidad en el mismo grupo etario, la prevalencia ascendió a 61,2% para el 2016.

Asimismo, para el último año mencionado, 39% de la población declaró practicar actividad física insuficiente.

En cuanto a la hipertensión arterial, en el 2015 se informó una prevalencia de 21,5% de personas de 18 años o más con presión sanguínea elevada, lo que representa un descenso de 4,1 puntos porcentuales en comparación con el 2000 (25,6%). Por otra parte, la prevalencia de diabetes mellitus, que en el 2000 se hallaba en 7,4%, se incrementó a 10,1% en el 2014.

Mortalidad

En el 2019, la tasa ajustada de mortalidad prematura potencialmente evitable en República Dominicana fue de 380 muertes por 100 000 habitantes, lo que equivale a un aumento de 2,3% en comparación con la tasa de 371,3 registrada en el 2000. En este sentido, el país presentó en el 2019 una tasa 67,6% mayor a la notificada para la Región de las Américas. De las muertes prematuras potencialmente evitables, la tasa por causas prevenibles en el 2019 fue de 219,8 por 100 000 habitantes, cifra 60,3% mayor que la regional, en tanto que la relativa a las causas tratables ascendió a 160,2 por 100 000 habitantes, frente a un promedio regional de 89,6.

En cuanto a la tasa de mortalidad general ajustada por edad, en el 2019 fue de 7 por 1000 habitantes, lo cual implica un incremento del 9,1% con respecto al 2000 (6,4 muertes por cada 1000 habitantes).

Al categorizar las muertes en tres grupos principales, se observa que en el 2019 la tasa de mortalidad ajustada por edad por enfermedades transmisibles fue de 85,4 por 100 000 habitantes (92,1 por 100 000 en hombres y 78,6 por 100 000 en mujeres), mientras que la tasa de mortalidad ajustada por edad a causa de enfermedades no transmisibles ascendió a 512,7 por 100 000 habitantes (583,4 por 100 000 en hombres y 448,3 por 100 000 en mujeres). Por su parte, la tasa de mortalidad ajustada por edad por causas externas fue de 108,4 por 100 000 habitantes (183,1 por 100 000 en hombres y 36,6 por 100 000 en mujeres), en cuyo caso destacan los accidentes de transporte terrestre (67,2 por 100 000 habitantes), los homicidios (18,1 por 100 000 habitantes) y los suicidios (5,1 por 100 000 habitantes). En el 2000, la distribución porcentual de las causas fue de 51,5% para las enfermedades no transmisibles, 34,9% para las transmisibles y 13,6% para las causas externas, en tanto que para el 2019 los porcentajes fueron de 79,6%, 12,6%, y 15,5%, respectivamente (figura 6).

Figura 6. Mortalidad proporcional en República Dominicana, 2000 y 2019

Mortalidad por Cáncer

Al observar la mortalidad por cáncer según el sitio tumoral, puede advertirse que durante el 2019 la población masculina presentó una tasa ajustada de mortalidad por cáncer de próstata de 35,4 por 100 000; de pulmón, de 15,7 por 100 000, y de colon y recto, de 9 por 100 000. En el caso de las mujeres, los valores fueron de 28,3 por 100 000 para cáncer de mama; de 9,9 por 100 000 para cáncer de pulmón, y de 8 por 100 000 para cáncer de colon y recto.

La situación de salud y la pandemia de COVID-19

Durante el 2020, en República Dominicana hubo un total de 170 785 casos de COVID-19, lo que representa 15 364,7 por millón de habitantes. En el 2021 los casos identificados ascendieron a 247 993, lo que equivale a 22 310,7 por millón de habitantes. Por lo que se refiere a las muertes causadas de forma directa por la COVID-19, en el 2020 se registraron 2414 muertes de personas con diagnóstico de COVID-19, es decir, 217,2 por millón de habitantes, mientras que en el 2021 se notificaron 1833, lo que representa 164,9 muertes por millón de habitantes. En la Región de las Américas, República Dominicana se ubicó en la posición 26 en cuanto a cantidad de muertes por COVID-19 en el 2020, y pasó a la posición 47 en el 2021, con una cifra acumulada para ambos años de 382 muertes por millón de habitantes (figura 7).

Según las estimaciones de la Organización Mundial de la Salud, el total de muertes en exceso en el 2020 ascendió a 1085 casos, es decir, 10 por 100 000 habitantes. Para el 2021 se estimaron 10 844 muertes, que representan un exceso de mortalidad de 99 por 100 000 habitantes.

Al 31 de diciembre del 2021, se había aplicado al menos una dosis de la vacuna contra la COVID-19 a 66,4% de los habitantes del país. Al 2 de julio del 2022 (fecha de los últimos datos disponibles), 55% de la población contaba con el esquema de vacunación completo. La campaña de vacunación comenzó el 20 de febrero del 2021 y hasta el momento se han utilizado tres tipos de vacunas contra la COVID-19.

Figura 7. Muertes por COVID-19 acumuladas al 31 de diciembre del 2022 en la Región de las Américas

Perspectivas

Medidas para el logro de la cobertura universal de salud

El gobierno actual ha priorizado la política de acceso universal a los servicios de salud como principio fundamental para el diseño y la planificación global de la estrategia nacional en materia de salud, en sintonía con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y dirigida a guiar los programas, las intervenciones y las acciones de los diferentes organismos públicos.

En la misma línea, las políticas públicas, mediante el Plan Nacional Plurianual del Sector Público (PNPSP), han puesto en marcha una serie de acciones dirigidas a alcanzar el acceso universal a la salud. Entre los objetivos fundamentales de tales iniciativas, vale la pena destacar:

  • Implementar la Estrategia de Atención Primaria Integral de Salud.
  • Garantizar el acceso de la población a redes integradas de servicios de salud individual y colectiva para promover la salud y prevenir las enfermedades.
  • Garantizar el acceso universal, oportuno y con precios asequibles a medicamentos esenciales seguros y eficaces.
  • Garantizar servicios de atención, rehabilitación, prevención y promoción para reducir la morbilidad y letalidad de las enfermedades prevenibles, los embarazos en la población adolescente y la mortalidad materna e infantil, así como la mortalidad y las secuelas por accidentes de tránsito.
  • Garantizar la dignidad de las personas con condiciones de salud consideradas como catastróficas, en un contexto en el que se debe tener en cuenta la necesidad de reducir los daños resultantes de la pandemia de COVID-19 iniciada en el 2020.
  • Asegurar la equidad en el acceso a los servicios de un único plan básico de salud que aumentará la cobertura de servicios de salud colectiva y de servicios individuales de promoción.
  • Reducir la brecha del Seguro de Vejez, Discapacidad y Sobrevivencia mediante pensiones solidarias.
  • Asegurar la ampliación de la cobertura de los riesgos laborales.
  • Garantizar el cuidado integral y la estimulación temprana de la primera infancia.

Desafíos relacionados con la salud de la población

El gobierno ha adoptado el principio del acceso universal a la salud, que atraviesa toda la planificación del sector público —mediante el Plan Nacional Plurianual del Sector Público (PNSP)— y señala los resultados y las metas buscados, priorizando la implementación de la Estrategia de Atención Primaria Integral de Salud. Asimismo, el PNSP se encuentra alineado con la Estrategia Nacional de Desarrollo y los ODS.

En ese marco, constituye también un desafío para el país la implementación plena de la estrategia "Salud en todas las políticas", a partir de la cual los diferentes sectores y los gobiernos locales pueden coordinar políticas, resultados, intervenciones y actividades para contribuir a la salud de la población a través de iniciativas dirigidas a distintos problemas, como el saneamiento, la seguridad y el acceso a agua potable, entre otros. Asimismo, está previsto que dichas estrategias e iniciativas cuenten con las directrices de las rectorías de salud y de planificación, lo que aportará una dinámica más fluida a la intersectorialidad.

Respuesta a la pandemia de la COVID-19

Se continúan los esfuerzos para fortalecer la capacidad para realizar pruebas diagnósticas de COVID-19, los procesos de seguimiento a las personas que padecen dicha enfermedad y la vigilancia epidemiológica, lo que incluye también el robustecimiento de los sistemas de información. Con relación a este último punto, y para permitir un mejor seguimiento de la pandemia actual y una mayor preparación para eventos similares que puedan ocurrir en el futuro, se han llevado adelante tres actualizaciones relevantes: la actualización del procedimiento de vigilancia de la COVID-19, realizada en febrero del 2022, que incluye capacitaciones destinadas a la notificación de casos y el registro de resultados de pruebas antigénicas; la actualización de las plataformas correspondientes a los sistemas de información del Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica, como ViEpi y SAT, y la actualización del gestor de la base de datos y el análisis epidemiológico de la herramienta EpiVigila.

Medidas para incidir en las desigualdades en la salud

Dentro del conjunto de iniciativas que las políticas públicas han llevado adelante para incidir en las desigualdades en la salud, se destaca la Estrategia Nacional de Desarrollo (en particular, en lo que respecta al eje 2) y el Plan Estratégico Institucional, que forman parte del PNPSP y que en el 2022 establecieron por primera vez indicadores de resultados y unidades de medida con un enfoque de equidad, con el propósito de visibilizar las desigualdades en la salud y facilitar el diseño y la implementación de las futuras intervenciones destinadas a paliar este importante problema de salud pública.

Estrategia nacional para abordar las desigualdades en salud

El país ha iniciado el proceso de elaboración del Plan Nacional Decenal de Salud, en el cual se incluirá la estrategia para incidir en las desigualdades en materia de salud. En el momento actual, se cuenta con la Estrategia Nacional de Desarrollo 2030, la cual aborda las desigualdades en salud en su eje 2. Dicho eje plantea determinados objetivos (en concreto, el objetivo general 2.3: Salud y seguridad social integral, y el objetivo específico 2.3: Igualdad de derechos y oportunidades), los cuales establecen como líneas de acción la igualdad y la equidad entre hombres y mujeres, la promoción de la atención integral a la primera infancia, el registro de menores pertenecientes a grupos sociales excluidos, la erradicación del trabajo infantil, y la promoción de la infraestructura y la logística de movilidad para las personas con discapacidad.

Las fuentes de los indicadores interagenciales usados en este perfil se pueden encontrar en este cuadro

Para obtener los datos más recientes sobre indicadores de salud para la Región de las Américas, asegúrese de visitar el portal de Indicadores Básicos de la OPS.